Para acabar con los mocos, necesitaremos un objeto cuadrado, preferentemente hecho de papel, al que llamaremos pañuelo. Con él, impediremos el uso de los dedos para llevar a cabo la acción de mocarse.
En primer lugar, desplegaremos el pañuelo y lo colocaremos abierto sobre la palma de la mano. Seguidamente, cogeremos aire por la nariz, y acercaremos la mano, con el pañuelo encima, a la nariz, hasta que la podamos rozar. Presionaremos las fosas nasales con las yemas de los dedos, al mismo tiempo que expulsamos el aire por la nariz con fuerza. Realizaremos esta acción tres o cuatro veces, depende del estado del pañuelo, y luego lo plegaremos meticulosamente para poder usarlo otra vez. La acción de mocarse finalizará cuando ya no notemos incomodidad en la zona nasal.
Marina Serra

